Los cambios en la información y la comunicación
"Estamos en un universo en el cual hay mucha más información de la que podemos consumir. El problema que tenemos hoy es su selección. Durante siglos, la mayoría de las sociedades humanas vivieron bajo sistemas autoritarios de poder, que han practicado la censura, y, por consiguiente la realidad de la información era la escasez, había muy poca información que circulaba y el control de esa circulación era lo que daba más poder al poder"
"El peligro es que, quizás en este momento cuanta más información se produce menos libertad tenemos, porque la información ahora me confunde. Hay tanta información frecuentemente no verificada que ya no sé qué pensar. Nos hemos dado cuenta que el funcionamiento de la verdad de nuestras sociedades es muy relativo. Nos percatamos que la verdad es cuando todos los medios: la prensa, la radio y la televisión dicen que algo es verdad, aunque sea mentira"
Los cambios que estamos presenciando en la información, están
ocurriendo a escala mundial. Estos cambios son transformaciones que
tienen que ver con la
disposición de los información. Los medios de comunicación cambian
cuando una serie de parámetros lo hacen, y a veces basta que uno solo de
estos se
modifique para que los restantes cambien. Pero en este momento, desde
hace unos diez años, vivimos un cambio de tres parámetros importantes
que caracterizan
a la información: 1. Tecnológicos. 2. Económicos. 3. Retóricos.
La transformación tecnológica
Los parámetros tecnológicos es lo que se ha llamado las nuevas
tecnologías de la información y de la comunicación, las mismas que han
invadido sobre todo
nuestra manera de comunicar desde hace cinco o seis años. Estamos
hablando por consiguiente de Internet, o de lo que llamamos la
revolución digital.
En realidad, el cambio al cual estamos asistiendo no sólo es de tipo
geopolítico, geo-económico y comunicacional, sino que a veces todo esto
está íntimamente
mezclado. Por ejemplo, si tuviésemos que reflexionar sobre el plano
geopolítico diríamos que estamos en un mundo nuevo desde la caída del
Muro de Berlín.
Pero a la vez en 1989, es la fecha de invención del web, o sea que ahí
hay sincronía por los azares de la historia, entre los dos fenómenos.
A veces tenemos la idea de que practicamos Internet desde siempre
pero no es verdad, lo practicamos desde hace cinco o seis años como
máximo, y más allá es
la prehistoria de Internet. Esto es muy importante puntualizarlo, pues
hasta ahora para comunicar se utilizaban, se siguen utilizando
esencialmente tres sistemas
de signos: la voz, la escritura (con el sistema de letras que
caracteriza letras y palabras) y por otra parte la imagen. Cada uno de
estos sistemas es antiguo, la
imagen la encontramos ya en las pinturas rupestres de la prehistoria. La
lengua apareció hace muchísimo tiempo, es una de las prácticas de la
hominización de la
constitución del ser humano en tanto que distinto del ser animal, y la
escritura es probablemente el más reciente, aparece hace unos cinco mil
años. Pero hasta
ahora cada uno de esos sistemas para comunicar, necesitaba un conjunto
de instrumentos tecnológicos que le eran propios.
¿Qué es lo que ocurre con la revolución digital? Hasta ahora tuvimos
imagen, sonido y movimiento pero como tecnologías yuxtapuestas. Es el
caso del cine a
partir de los años 30 del siglo XX, cuando incorpora el sonido. En
cambio, con la revolución digital, la diferencia es que ahora por el
mismo tubo puedo enviar
un texto, una imagen y un sonido de manera indiferente. En realidad
cuando envío un sonido por el tubo digital, lo que sucede es la
transformación de este
sonido en ceros y unos a partir del sistema binario, y cuando mando una
imagen es igual y cuando mando un texto es igual. De ahí que hoy día no
exista
distinción tecnológica. El sistema de reproducción no sabe distinguir
entre un sonido, un texto y una imagen, lo cual es radicalmente nuevo.
Por eso a veces se
dice que esta revolución digital es tan importante como la invención de
la imprenta. Lo que está ocurriendo ante nosotros hace que ahora estemos
en la
instantaneidad.
Una imagen, un texto y un sonido que se difunde por Internet, lo hace
al planeta entero de manera instantánea, porque no hay ningún lugar del
planeta que esté
más alejado de una fracción de segundos de cualquier otro lugar del
planeta, porque este es muy pequeñito para la velocidad de la luz.
Esto conlleva una gran transformación de todo el ambiente de la
comunicación, cuya primera gran consecuencia es lo que llamamos la
globalización, la cual no
hubiese sido posible sin la revolución digital, pues esta ha permitido
la construcción de una infraestructura de comunicación, lo que llamamos
las autopistas de la
comunicación, a través de la cual la comunicación inmaterial y la
transmisión de datos inmateriales se hace de manera inmediata,
permitiendo, por ejemplo al
sector financiero adquirir esa capacidad y ese desarrollo que ha
adquirido últimamente, porque las informaciones financieras circulan a
la velocidad de la luz por
estas infraestructuras, mientras que las producciones de la economía
tradicional, como el petróleo, tiene que circular de una manera mucho
más material,
infinitamente más lenta.
La transformación económica
Cada gran revolución económica, como la industrial, se ve acompañada
de un sistema de comunicación, por ejemplo la gran transformación del
siglo XV se vio
acompañada del desarrollo de las carabelas que permiten navegar por los
mares y circular por los planetas; así mismo, la revolución industrial
está acompañada
del desarrollo del ferrocarril que es el sistema de comunicación
característico de la era industrial. Ahora, la segunda revolución
capitalista que estamos viviendo,
tiene un gran soporte en las autopistas de la comunicación. Volvemos,
por tanto, a la constatación que se tuvo durante mucho tiempo de
distinguir la
comunicación cómo vías de comunicación. Las carreteras, los
ferrocarriles, las vías de navegación eran vías de comunicación. Pero
hoy, de nuevo, no hay
diferencias entre los dos sentidos que tiene la comunicación: como
intercambios de mensajes y como vías de comunicación.
Piensen que cada día se intercambian dos mil millardos de dólares por
la autopista de la comunicación, y que si tomamos la economía en
general del mundo, los
intercambios económicos del mundo, 5% de los intercambios del mundo, son
de la economía material, la que produce ya sea trigo, automóviles,
petróleo y 95%
son intercambios puramente inmateriales y financieros, valores, divisas,
y esto circula gracias a la transformación de la comunicación. De ahí
que en realidad haya
cada vez menos distinción entre el universo de la economía y el universo
de la comunicación.
Ustedes observan, por ejemplo, que una serie de aparatos de
comunicación que antes eran especializados en una comunicación, por
ejemplo el teléfono, que
hasta hace 10 años solo servía para transmitir sonidos, y si ustedes
observan hoy sus aparatos telefónicos, sobre todo móviles, observarán
que ahora tienen, y en
esa pantalla aparecen textos e imágenes. Es decir, que el aparato
telefónico ya no está especializado en el sonido. Este aparato lo está
ahora, en el sonido, en la
imagen y en el texto. Los tres sistemas de comunicación más dominantes
que existen. Podríamos identificar, de igual manera, otros sistemas de
comunicación en
que cada vez se mezclan estos sistemas de comunicar. De ahí que en el
plano económico sea cada vez más difícil saber lo que es una empresa de
comunicación.
¿Dónde empieza y termina la economía de la comunicación? Si nos
hubiésemos planteado esta pregunta hace 10 o 15 años, la respuesta
hubiese sido, pues hay
industrias de la prensa escrita: papel y texto; hay industrias de la
comunicación oral, la radio por ejemplo o el disco y, hay industrias de
la comunicación mediante
imagen: la televisión o el cine.
Piensen por ejemplo en la gran reflexión sobre la economía de la
comunicación y, sus relaciones con el poder político, Ciudadano Kane de
Orson Wells. Una
película rodada en 1941 y en la que Orson Wells en realidad se está
refiriendo a un magnate de la comunicación norteamericana que existió al
final del siglo XIX,
Randolf Hearst. Es decir, Orson, un creador de mediados del siglo XX, va
a utilizar como ejemplo mismo de lo que es la dominación de la
comunicación y el
poder que esta tiene en una sociedad democrática, un personaje que
existió realmente a final del siglo XIX, ejemplo que aún era válido
cincuenta años después y
podríamos decir que prácticamente lo fue hasta los años 80.
¿Pero hay alguna comparación posible entre el modelo Kane y la
realidad de hoy? Evidentemente no. ¿Por qué? Porque ¿quién es Kane?, o
¿quién era Randolf
Hearst? En realidad una persona que posee algunos periódicos, solo
periódicos, prensa, papel en un sólo país, aunque este sea muy
importante como en los
Estados Unidos. Es decir, tenemos a u grupo, a una persona, a una
empresa, que posee un solo tipo de comunicación: la escritura mediante
el papel.
Eso no tiene nada que ver con lo que es la economía de la
comunicación hoy. Por ejemplo podríamos comparar Welles a lo que son los
grupos mediáticos de
hoy, por ejemplo, al Grupo Murdoch, a Rupert Murdoch, al grupo Taiwan,
por ejemplo, American Airlines y Taiwán; podríamos compararlo al grupo
Vivendi-Universal, podríamos compararlo con el Grupo Walt Disney, por
ejemplo. Pero si lo comparamos a Murdoch, por ejemplo, ¿qué vemos? ¿Qué
diferencia hay entre alguien como Murdoch, un magnate de los medios
comparado con el Ciudadano Kane? Pues Murdoch es alguien que
evidentemente posee
periódicos, pero no solo en un país, sino en tres o cuatro continentes.
Pero no solo posee periódicos, también estaciones de radio, casas de
edición de discos,
estudios de televisión -la FoxTV-, estudios de producción.
cinematográfica -la Twentieth Century Fox-, casas de edición, etc, es
decir, tiene toda la
comunicación posible y no en un país sino en muchos, pero además es
dueño en los tres sectores. ¿Por qué? Porque no hay diferencia entre
éstos. Porque el que
produce, por ejemplo, una novela con su casa editorial, también puede
hacer de ella una serie de televisión, es lo mismo y la va a difundir
por sus canales, y va a
estar presente en Internet, etcétera. Pero además, aunque hablamos de
Murdoch, este aún es un vendedor de contenidos. Pero podríamos decir en
Estados
Unidos, General Electric, por ejemplo, tiene una empresa de
electricidad, pero además controla cadenas de televisión, casas
editoriales, radios.
De igual manera, por ejemplo, una empresa telefónica, que antes se
especializaba en una tecnología de comunicación, pero no en la venta de
mensajes. Ahora una
compañía telefónica puede ser propietaria de cadenas de televisión como
por ejemplo Haster y Como, la telefónica española de cadenas de
televisión, propietaria
de todo un sistema de comunicación en el que hay escritos, textos e
imágenes. Podríamos ir más allá, por ejemplo, Microsoft, que
evidentemente tiene
actividades en la comunicación, pero que vincula elementos como los
videojuegos, aspecto que hasta nosotros no se integraba en la
comunicación. Es decir,
vemos llegar sectores que hasta ahora estaban fuera de la economía de la
comunicación y, que ahora son actores importantes de esta, pero que
vienen de lo que
antes se llamaba el hardware, es decir, la producción de sistemas más
bien industriales.
De esta manera, ahora tenemos que las compañías eléctricas, las
telefónicas, las informáticas; pero también el sector bancario, el
sector de seguros, etc.,
interviene en la comunicación como un actor importante. Es decir, no
sabemos ahora en dónde se termina la economía de la comunicación. Por
ejemplo, los
fabricantes de satélite están dentro de la comunicación, ¿por qué?
Porque si podemos llamar de aquí a Europa sin problemas es porque hay
satélites de
comunicación. Por consiguiente, los fabricantes de estos satélites están
en la economía de la comunicación. Por extensión, los fabricantes de
los cohetes que
colocan, a los satélites en órbita también están en el campo dé la
comunicación, porque nueve de cada satélites que colocan son de
comunicación.
Es decir, hemos visto cómo la transformación del parámetro
tecnológico hace que surjan actores nuevos muy poderosos, mucho más que
los anteriores, al punto
que ahora existan firmas mediáticas planetarios, por ejemplo la CNN, un
medio de comunicación que pertenece al primer grupo de comunicación del
mundo:
America On Line.
Por consiguiente, en un país que no es el centro de esta empresa,
como por ejemplo Venezuela, se están viendo las imágenes producidas por
esta empresa como
se ven en el mundo entero. Es decir, hay grupos ahora cuya capacidad de
intervención planetaria es muy importante. Si ya Citizen Kane nos
impresionaba, por su
capacidad de manipular e influenciar la opinión, recuerden que Randolf
Hearst, el modelo, fue uno de los que más influyó en la intervención
militar en Cuba,
Puerto Rico y Filipinas en 1898. Por consiguiente, si un señor que
poseía solo unos periódicos de papel en un solo país tenía esa
influencia, imagínense el poder
que pueden tener estos grupos mediáticos a escala planetaria, cómo
pueden transformar las cosas. No digo que lo hagan en tal o cual caso,
pero pueden hacerlo,
y pesan de manera muy importante en las censuras que ya conocíamos en la
política, la moral, etc., a lo que se añade ahora una censura que es la
económica, la
censura en función de los intereses del propio grupo y que va a tratar
en función de sus propios intereses, etc., que va a tratar de proteger.
Por eso se han multiplicado las fusiones y las concentraciones. Estos
grupos nacen porque compran a los pequeños. Tienen capacidad, y cuanto
más adquieren a
los pequeños más capacidad tienen para adquirir más pequeños; que además
hoy día, claro está, digamos la soberanía nacional en términos de
control de la
información no tiene gran sentido. Ningún país hoy tiene soberanía
comunicacional. Es algo que se ha perdido, porque las imágenes vienen de
fuera y son fáciles
de captar.
La transformación retórica
El tercer parámetro que cambia es el retórico. Lo que está cambiando
hoy día es el orden del discurso, es decir, lo que se dice. ¿De qué
manera cambia esta
retórica? Hasta ahora, en el campo de la comunicación en general,
podríamos decir que había tres esferas autónomas, que no tenían que ver
con la especificidad
de la comunicación de signo que se intercambia (el sonido, la imagen o
el texto), sino con la característica general de la comunicación. Por
ejemplo, podremos
decir que había una esfera autónoma, la esfera de la información, en la
que encontramos a los periodistas en general. Aquí están los diarios, ya
sea el telediario, el
diario hablado en la radio, los diarios escritos, las agencias de
prensa, etcétera., todo ese universo, autónomo, con características
propias, con tradiciones propias
y, que se pensaba un poco también como aislado de lo demás.
Tenemos una segunda esfera en el sector de la comunicación, que
podríamos llamar de la comunicación publicitaria o del marketing
político o de la propaganda,
o de la comunicación institucional, es decir, la publicidad en todas sus
formas. Esta segunda esfera también era autónoma, un publicitario no es
un periodista, un
periodista se sentiría mal si se le comparase con un publicitario.
La tercera esfera era lo que podríamos llamar, con mucha amplitud, la
cultura de masas, es decir, las telenovelas, el cine de ficción, la
novela de gran circulación
escrita, los video juegos, las tiras cómicas. ¿Qué es la cultura de
masas? En realidad es una especie de cultura seleccionada por el
mercado. Cuando este dice que
tal producto tiene que difundirse de manera masiva, pues, eso se
transforma en cultura de masas.
Bien, repito, esas tres esferas eran muy diferenciadas. La persona
que trabajaba en alguno de estas pensaba pertenecer a un universo
específico. La realidad de
hoy, es que hay cada vez menos diferencia entre esas tres esferas, y que
los rasgos dominantes de la cultura de masas o de la publicidad son los
que dominan el
conjunto de las tres esferas. No es casual que cada día verificamos que
el periodismo está comportándose según las leyes de culturas de masas,
cuando
evidentemente era una práctica muy diferente, con un proyecto cívico de
construcción de conciencia ciudadana, etcétera.
El modelo de comunicación que conocimos está desapareciendo a gran
velocidad ante nuestros ojos, y tenemos cada vez más dificultades para
distinguir la esfera
de la información de la esfera de la cultura de masas. ¿Cuáles son las
características de la cultura de masas que hoy día son más adoptadas?
Cierto, en cada país
encontramos algún medio, ya sea en la prensa escrita, en la radio o en
la televisión que no se comporta de esa manera, que mantiene digamos una
deontología,
una ética, pero en general, por razones sencillas, se está adoptando
como objetivo principal obtener una rentabilidad real.
La mayoría de los grandes periódicos, si hablamos de la prensa
escrita, ya no están dirigidos por periodistas, lo son por egresados de
las escuelas de comercio,
que son los que tienen las riendas de la empresa periodística. Todo se
comporta como una empresa que ante todo piensa en sus relaciones con los
clientes, y por
consiguiente actúa en nombre de ganar cada vez más consumidores. De ahí
que la información, el periodismo a través del mundo, esté integrando en
sus
discursos estas tres características que quisiera citar:
La elaboración de un mensaje cada vez más simple, más sencillo,
elaborado con un número de palabras muy limitado. Digamos, si el
vocabulario español, tiene
no se, treinta mil palabras, los medios de información van a utilizar,
para que todo el mundo entienda, algo así como ochocientas. Tienen la
idea de que hay que
expresarse de manera muy sencilla, todo lo que es raciocinio de
demostración se abandona, es demasiado complicado, pasa o bien a la
prensa especializada o los
libros, pero sale del sistema de información tradicional. Hay una
especie de voluntad de simplificación, y sin duda la más elemental de
estas es la concepción
maniquea de las cosas. Cualquier problema se aborda de manera maniquea,
está el bien y el mal, como dice el señor Bush, una cosa tan compleja
como la
geopolítica internacional pues se transforma en el bien y el mal.
La segunda característica es la rapidez. La información debe ser
consumida rápidamente es decir, sea cual sea el valor de la información
va a tratar de darse en un
espacio muy corto. Por ejemplo, si es la prensa escrita, se va a
expresar no solo con palabras muy sencillas, sino en frases muy cortas.
Los títulos van a ser casi
un resumen de lo que dice el texto. Pocas noticias tendrán más de dos o
tres folios, y, evidentemente en dos o tres folios hay muy pocas cosas
que se pueden
explicar. Es decir, la idea está en el fraccionamiento, se da un
fragmento de la información como si fuese el todo.
Tercera característica: lo emocional. Con estas informaciones
trasmitidas en palabras muy sencillas, descritas de manera muy maniquea,
dichas muy rápidamente,
el objetivo que también se pretende es suscitar emociones: hacer reír o
hacer llorar, en últimas se está buscando distraer. Si ustedes observan
en un periódico
puede que haya algunas informaciones serias, pero la inmensa masa de las
informaciones son de tipo distractivas. Todas estas informaciones de
tipo tradicional,
tipo People, etc., se han desarrollado enormemente: sucesos, dramas y
todo eso ha alcanzado un enorme espacio.
Es decir, en realidad se trata de construir informaciones sencillas,
rápidas y distractivas. Y, esta es una característica general y
universal. Los medios
norteamericanos son en cierta medida el modelo y el motor del tipo de
comunicación que se está imponiendo en todas partes. Cuando reflexionen
sobre ello,
sobre todo aquellos que como nosotros podemos tener una alta idea de la
importancia de la información en una sociedad como vocación a formar
conciencia
ciudadana, a construir un sentimiento de cohesión social, etc., pues
evidentemente hay una inmensa distancia entre ese proyecto que podemos
atribuirle
teóricamente a la información y la práctica cotidiana de lo que se está
imponiendo.
En definitiva ¿qué es un discurso cuyas características principales
son la sencillez elemental, la rapidez y la distracción? Sin duda, es un
discurso infantilizante o
un discurso infantil. Porque solo a los niños de baja edad se les habla
con un lenguaje muy limitado, con pocas palabras para que entiendan.
Tercero: No se le
habla de manera demasiado seria, sino que se piensa que con la
reactividad emotiva puede hacerle avanzar y, por consiguiente ¿quién se
expresa así? Cualquier
película de Walt Disney. Allí las imágenes son rápidas, sencillas y todo
es muy emocional. Por consiguiente, podemos interrogarnos sobre la
responsabilidad de
una maquinaria informacional qué en realidad está concebida para
infantilizar al ciudadano.
La información, además de tener estas características retóricas,
tiene otras aspectos sobresalientes como por ejemplo su abundancia.
Ustedes saben que los
antiguos pensadores clásicos pensaban que el mundo estaba constituido de
cuatro elementos: aire, tierra, agua, fuego y pensaban que esos cuatro
elementos
fundamentales mezclados de manera más o menos importante constituían
nuestra realidad. Bien, nosotros hoy día podríamos decir que en este
mundo de
principios de siglo XXI hay un quinto elemento que se ha añadido a
estos, la información. (...)
Por consiguiente, estamos en un universo en el cual hay mucha más
información de la que podemos consumir. El problema que tenemos hoy es
su selección.
Durante siglos, la mayoría de las sociedades humanas vivieron bajo
sistemas autoritarios de poder, que han practicado la censura, y, por
consiguiente la realidad
de la información era la escasez, había muy poca información que
circulaba y el control de esa circulación era lo que daba más poder al
poder.
bibliografia
Ignacio Ramonet
Director de Le Monde Diplomatique
Director de Le Monde Diplomatique
No hay comentarios:
Publicar un comentario